La sociedad del cuidado: la olla es una generadora de derechos (1), y la defensa de los derechos es nuestro refugio.
by Larisa Zmud
(2) El programa Potenciar Trabajo estaba destinado a mejorar los ingresos de aquellas personas en situación de alta vulnerabilidad, que se desempeñaban en la llamada economía informal y quedaban excluidos de cualquier otro beneficio estatal. Además, el Potenciar Trabajo otorgaba subsidios y créditos para apoyar proyectos socio-productivos, laborales y comunitarios.
(5) Translation: This is getting worse. I used to make tea time and dinner on Thursdays and Fridays, but now it's just tea time, and I'm trying to get by week by week. The kitchens are getting more crowded, but we’re giving out less because we’ve reduced the number of days or meals due to a lack of resources. Today, in the kitchens, we’re seeing people who never needed a soup kitchen before, and some even come with shame. While we are here to give and help, it also frustrates you because it reflects the situation. If more people are coming, it’s because things are getting worse; if fewer are coming, it’s because part of them is managing to readjust. It's getting worse every day because food is being cut without us realizing it. When you look around, you’ve already stopped buying so many things that used to be essential and now are a luxury you can’t afford—like butter, dulce de leche, or don’t even get me started on food.
(8) El Ministerio de Capital Humano es el organismo público de la República Argentina encargado de atender las cuestiones administrativas relacionadas con el servicio de empleo, educación y desarrollo social, dependiente del Poder Ejecutivo Nacional. Fue creado el 10 de diciembre de 2023 por Javier Milei quien designó a Sandra Pettovello.
(10) Traduccion: “They walk around with powdered milk that's about to expire, as if it were raw diamonds that no one can access. POWDERED MILK 😒😒 vital for any human being, of any age... If this happens with milk, we need to have an idea of what's coming..."
(11) Adjetivo coloquial: falso, fraudulento.
La crisis alimentaria en Argentina y el surgimiento de los comedores populares
A pesar de que la Argentina es un país que se encuentra en emergencia alimentaria desde el año 2002, durante el presente año tras los primeros meses de presidencia de Javier Milei, se dieron ciertas condiciones sociales, políticas y económicas que aumentaron de manera exponencial esta crisis. La genealogía de los comedores populares en mi país es larga y, como toda genealogía, tiene sus derivas. Es a partir de la crisis de fines de los '80 que los comedores empiezan a tener presencia y visibilidad como fenómeno organizativo.
Con la crisis del año 1989 diferentes programas como el “Programa PAIS” (Programa Alimentario Integral y Solidario) y “Comedores Multifamiliares” financiaron la entrega de alimentos en forma colectiva a través de comedores. En la década del 90, luego de la crisis hiperinflacionaria, subsisten comedores que paulatinamente van cambiando su perfil y van siendo apoyadas de diferentes maneras a través de diversos fondos y programas de asistencia alimentaria. Sin embargo es a partir de la crisis del 2001 que el fenómeno de los comedores se torna masivo ante la declaración de la “Emergencia Alimentaria”. Me detendré en ese momento para comprender un poco su historia y contextualizar estas palabras:
“Comedor popular” es definido como un espacio comunitario donde se preparan y distribuyen alimentos a personas en situación de vulnerabilidad económica o social, generalmente de manera gratuita o a muy bajo costo. Estos comedores suelen ser organizados por organizaciones sociales, ONGs, grupos vecinales o voluntarixs, con el objetivo de garantizar el acceso a la alimentación básica a quienes más lo necesitan. Además de ofrecer alimentos, los comedores populares pueden funcionar como lugares de encuentro, apoyo y solidaridad dentro de la comunidad, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de quienes atraviesan situaciones de precariedad o pobreza. Estos espacios son dirigidos mayoritariamente por cuerpos feminizados.
Cocina y comida: espacios de creación compartida y resistencia
Esta aclaración es indispensable para continuar leyendo ya que mi investigación personal se basa en el proceso de producción y creación de nuevas dinámicas sociales, como pueden ser revolucionar el concepto de comedor popular, esparcir saberes que parecen ser inaccesibles para ciertos sectores, generar una red interclase donde la comida y el arte funcionan como portales a nuevos sueños, y re definir la idea de placer. Es decir, reconstruir experiencias artístico-políticas culinarias planteadas como formas de resistencia y transformación social. Evidenciar cómo la comida y las prácticas de cocinar se constituyen como herramientas políticas, praxis poética, y rituales sociales que permiten crear redes de apoyo y acompañamiento colectivo.
En tal sentido, comprendo la cocina y la comida como un espacio de creación compartida constante, cuya potencia política tiene la fortaleza para producir nuevas maneras de imaginación y conocimiento, nuevos modos de vincular cuerpos con territorios, nuevas tramas entre los cuerpos y el deseo, a través de elecciones y deseos, con prácticas y saberes propios y externos, entremezclados. Para ello, resulta indispensable, revolucionario y trascendente imaginar y crear alternativas en espacios donde se activa la micropolítica comprometida, de manera ética, con la vitalidad y con el placer. Para detenerme en donde la disciplina mutante del arte entra en acción, porque es transdisciplinar y por eso tiene “permiso” de mezclarlo todo, como en las diversas morfologías existentes de lo que se denomina comúnmente como “olla popular”, donde también se mezclan todos los ingredientes. De esta manera, en mi investigación, abordo diversos casos de estudio de espacios alternativos que proponen que la comida no es solo comida, sino una dimensión externa a la gastronomía, una superficie-materialidad-problemática política estética.
Dentro de los casos de experiencias artísticas colectivas, aquí me enfocaré en el Comedor Gourmet del colectivo Belleza y Felicidad Fiorito. Una posible definicion del Comedor Gourmet (del que formo parte), es que se trata de un laboratorio culinario, bio humano, artistico y feminista. Un hecho que responde al arte del desacato que cada vez que se activa propone un nuevo presente posible, indispensable en los tiempos que corren.
Un comedor popular que se desborda: el Comedor Gourmet
El Comedor Gourmet de Belleza y Felicidad Fiorito desborda la idea tradicional de comedor popular, se derrama y se transforma. Con el Comedor Gourmet nos reafirmamos en estas ideas de lo gourmet, de la abundancia, y de felicidad para quienes parece que no tienen permiso de acceder a esos lujos. A muchas personas, en el contexto actual de hiper neoliberalismo asesino, esto les parece un hecho irónico o frívolo, mientras que a nosotrxs nos parece un gesto vital del desacato y la locura colectiva que aparece cuando practicamos en el aquí y ahora cómo sería vivir en el mundo que nos gustaría vivir.
Sabemos que a muchas personas que viven en la pobreza, en la precariedad, no les está permitido el derroche, la belleza y el lujo. Que deben comer para sobrevivir, sin posibilidad de experimentar un hecho artístico, ni de elegir las vestimentas que tengan que ver con sus deseos o prácticas identitarias.
Por eso, en el Comedor Gourmet, el arte, un par de zapatillas, una canción en vivo, un poema, un collar de panes, un mural hermoso, son elementos que al compartirlos nos igualan, al menos por un rato. Al compartir alimentos sabrosos que mezclan diversos sabores y condimentos, nos afirmamos en la idea de que el alimento no es solo comida. El acceso al goce que significan estas experiencias insurrectas es mucho más que servir comida destinada a la supervivencia porque de alguna manera sabemos que la pobreza es estructural y no se resolverá, y en este presente, solo parece ser posible que empeore. Entonces, una obra de arte o un plato de comida increíble, son un hecho político porque iguala clases sociales. Son un desacato, porque realizan movimientos de integración a través de compartir costumbres, gustos, juegos, de mezclar lo que “no pertenece”, para formar una interclase colaborativa nueva basada en lo colectivo y en la recuperación del placer.
Luego de destacar, sin romantizar la precariedad, las capacidad de creación, acción colectiva y resistencia que brotan de la actividad comunitaria y el sostén de refugios inesperados en nuestro territorio, considero imprescindible mencionar los cambios sociales que amenazan la sobrevivencia de estas acciones y agenciamientos.
La resistencia ante la precariedad: nuevos desafíos
La socióloga argentina Eleonor Faur (2024), realizó una investigación exhaustiva con grandes aportes para ubicar la crisis de los comedores populares luego de casi tres meses de la asunción del gobierno neoliberal de Javier Milei, que detallan las consecuencias de estas políticas en los movimientos populares y sus formas de resistencias: “Denigrar a los feminismos, calificarlos de totalitarios, culpables de incitar a “la ideología de género” es un rasgo que se repite en las derechas radicales del mundo entero. En Argentina, a este discurso se suma el ataque contra los movimientos populares. Es, precisamente, en esta intersección donde puede surgir una respuesta política alternativa, basada en la politización del cuidado.”
Dos días después de asumir el gobierno libertario de Javier Milei, el Ministro de Economía Federico Sturzenegger anunció una devaluación superior al 100%, la liberación de todos los precios de bienes y servicios y una drástica reducción del gasto público. Se congelaron jubilaciones y planes sociales. El Plan Potenciar Trabajo (2), destinado a trabajadoras y trabajadores de la economía popular -como las cocineras y otras trabajadoras de cuidado comunitario-, quedó estancado.
La micropolítica de la resistencia
La micropolítica (3) investiga y activa los modos de resistencia de los cuerpos y los afectos que quedan al márgen de los grandes relatos hegemonizantes de las instituciones modernas (sujetxs a lxs que supuestamente se les ha bloqueado la capacidad de actuar y/o de pensar pero que sin embargo nunca dejaron de hacerlo). Podemos entender, con le lectorx que me acompaña, que la interrupción de la entrega de alimentos, los discursos de odio y la implementación de dichas políticas económicas atentan contra lxs trabajadores, lxs jubiladxs, lxs niñes, lxs cuerpos a cargo de los trabajos domésticos y lxs trabajadores precarizados o excluidos del sistema laboral. Ante el ataque contra estos sectores de la sociedad, Faur evidencia la coalición con un modelo de sociedad basado en la ética del cuidado. La politización del cuidado que llevamos a cabo las feministas comprende la interdependencia, o en términos de Gago el “cuerpo-territorio”, bajo la libertad entendida como bienestar y como igualdad. En este contexto, como establece Faur, la ética del cuidado requiere de alianzas estratégicas entre los feminismos de diferentes sectores y las instituciones, sumado a la presencia y participación constante de los movimientos sociales sobre todo desde las villas y los feminismos populares.
“Los comedores merenderos y centros de ayuda son una kontencion necesaria para esta crisis y kada ves son mas las personas q recurren.
Ya no se trata de darle de komer al pobre ... los pobres kedan en segundo plano .. los pobres ya no tienen plan o es komo q no existen ...
Ante un gobierno q los invisibilisa y hace de kuenta q no hay pobreza” (4) (Gisella Rivas, coordinadora de Belleza y Felicidad Fiorito, a través de entrevista personal, SIC)
Durante la pandemia, los asistentes a los más de 40.000 comedores comunitarios de la Provincia de Buenos Aires han cambiado, incluyendo ahora a muchas personas mayores, además de su población habitual conformada en su mayoría por mujeres con niñxs. Y en los últimos meses esta transformación es cada vez más radical, las filas se van colmando de nuevos perfiles, como por ejemplo por hombres de mediana edad, que generalmente no se acercaban a los comedores y hoy marcan una fuerte presencia. Es decir que los intentos por crear, en la medida de lo posible, soluciones nutritivas sociales y políticas, hoy se encuentran al borde del colapso. “No alcanzan los alimentos para todos los que van, sobre todo desde que dejaron de recibirlos por parte del gobierno nacional y la frecuencia de la olla pasó de cinco a dos días a la semana.”, explica Faur.
“Esto se viene peor
Yo hacia merienda y cena los jueves y viernes ahora solo merienda y sorteando las semanas
Se llenas mas los komedores pero al aves damos menos por q vajamos dias o komidas por q no se llega
Hoy en los komedores por hay aparece gente q en su vida necesito de un komedor y por hay asta kon verguenza van si bien uno esta para dar y ayudar tambien te da bronka por eso refleja la situacion si va mas gente es por q la kosa esta mas jodida si van menos es por q parte de esa gente esta logrando reakomodarse
Kada ves peor por q se van kortando komidas sin darte kuenta kuando vos lo ves ya dejaste de komprar un monton de kosas q antes eran ecensiales y ahora son un lujo no pudiente desde q se yo una manteka un dulce de leche nk hablar de las komidas” (Gisella Rivas, a través de entrevista personal, SIC) (5)
Dentro de este contexto hiperinflacionario, las autoridades del gobierno decidieron interrumpir la repartición de mercadería necesaria para que los comedores populares funcionen. Se habló de la necesidad de revisar posibles irregularidades, se anunció la voluntad de transferir dinero a cada comedor para que puedan hacer sus compras y rendir sus gastos, se proclamó la voluntad de eliminar a los intermediarios y, finalmente, llegó el anuncio que suspende el Potenciar Trabajo, mencionado anteriormente.
“Las personas estan en situacion mas q dificil ...
La komida paso a hacer eso q tenes q konseguir ...
Ya no se trata de trabajar para komer ...
Hoy hay q trabajar y konseguir q komer ...
Los gastos vasikos aumentaron un monton se fueron al karajo no hay respiro ... todo kambia semana a semana aun q pienses q kon tal pesos q ganas seguro te akomodas la semana siguiente eso no pasa ni de joda todo vale el triple no kubris ni la mitad
Entonces es hay kuando luchas por no kedarte sin trabajo y tratas de konseguir q komer” (Gisella Rivas a través de entrevista personal, SIC)(6)
“Detrás de estas medidas, lo que está en juego no es sólo la gestión de la política alimentaria sino el modelo de sociedad. El gobierno busca desarmar el entramado político que es central para garantizar la supervivencia de los sectores empobrecidos, y con ello apunta a desactivar las redes de cuidado comunitario impulsadas por mujeres y disidencias, trabajadoras de la economía popular”, explica Faur, y detalla el siguiente testimonio que obtuvo en el trabajo de campo que realizó para su análisis sobre la situación de los comedores para la Revista Anfibia:
“Busco comida para mi hijo, para mí y para mi mamá, que está discapacitada”. Nilda, de 32 años, habla bajito y mirando al piso, con un gesto abatido. Su hijo calza unos zuecos de goma varios talles más grandes que sus pies. La madre vive postrada en la cama, su dependencia para realizar cualquier actividad diaria es absoluta. No recibe ninguna pensión por discapacidad ni jubilación, tampoco tiene PAMI (7). Necesita pañales y no pueden comprarlos: “Cuando hay me los donan de acá del comedor, sino, no le pongo, se caga y se mea en la cama”. Nilda no puede ni pensar en conseguir un trabajo rentado. No hay ningún servicio accesible para cubrir la intensa carga de cuidados que su madre necesita, día y noche.”
La ética neoliberal
El 2 de febrero de 2024 una protesta masiva se plantó frente al Ministerio de Capital Humano. Ante los reclamos y movilizaciones en relación a la situación, lxs manifestantes fueron reprimidos por la policía con gas pimienta. Luego se dijo que aquellxs en situación crítica serían escuchadxs y iban atendidxs por la ministra de Capital Humano (8) Sandra Petrovello. Al otro día una fila de 27 cuadras en el congreso esperaba para hablar con la ministra, lo que Faúr con ironía y tristeza nombra la “fila del hambre”. De más está decir que las personas que las conformaban no fueron atendidas, ni tampoco recibieron soluciones.
La falta de reconocimiento, en todo sentido, hacia las trabajadoras que dejan el cuerpo para llevar a cabo estos comedores, dejan en evidencia la emblemática frase “aquello que llaman amor es trabajo no pago”. De esta manera, se perpetúa la feminización de la pobreza, que elimina la importancia de estas tareas diarias que alimentan en todos sentidos a la sociedad, no solo desde las ollas, sino que también nutren el sentido de comunidad y las estrategias colectivas y políticas para pensar otras sociedades posibles.
Al analizar la idiosincrasia detras del gobierno actual, cuyo partido politico se denomina “La Libertad Avanza”, Elenor advierte: “El paradigma libertario parte de un individualismo extremo, (...) colisiona con la ética del cuidado, una ética feminista que entiende que la autonomía de las personas se produce en una red de interdependencias, que no hay libertad sin bienestar y que la igualdad ante la ley sólo es posible si se crean las condiciones para no partir de pisos tan desnivelados. Una ética que late en los territorios cuando miles de personas aportan su trabajo, su tiempo y su energía para brindar apoyo escolar, acompañar a vecinas que sufren violencia, tramitar turnos en los centros de salud, gestionar los comedores, recoger leña y juntarse a revolver una inmensa olla y dar de comer a los excluidos de la sociedad de consumo.”
La ayuda q reciben algunos centros y komedores por q no todos acceden por q kada ves q se da algo mayormente es una kantidad limitada de kupos y los q llegan a accerder tienen rekisitos y kondiciones... La Primera y principal es q seas pobre muy pobre al punto q tus kompras sean logikamente pobres eje: no podes komprar yerva aunq. Agas mate kocido hoy no podes La yerba ahora es de uso exclucibo de rikos .. y haci kon grandes variedades de alimentos q podrian usarse normalmente en merienda, almuerzo o cena kuando uno kompra tiene q ser el mas barato y no algo q pueda a asociarse komo komida ostentosa de hay la ley q el pobre koma komo pobre lo mismo si te dan un subsidio para nose materiales de ekipamiento de kosina y esas kosas nada puede parecer lindo por q uno puede ponele q se yo komprar 10 mesas kon sillas hermosas ... pero no lo ideal son tablones y bankos (Gisella Rivas a través de entrevista personal, SIC)(9)
Es nuestro deber militar la politización del cuidado y a través de ello accionar, en comunidad, valiéndonos de la potencia de los encuentros, de la micropolítica, para crear una respuesta política alternativa. Hoy en día la defensa de los derechos es una trinchera, y cada unx desde su lugar tiene que tomar la responsabilidad y el compromiso de hacerlo, agarrar la pala para hacer más honda esa trinchera y que entremos más. Debemos sostener los espacios para otros tipos de pensamientos y realización / acción, como una militancia urgente e indispensable que nos está tocando en estos tiempos, en todo el mundo.
Cabe destacar que cinco meses después de la publicación del artículo Estado del Hambre de Eleonor Faur, se descubrió que dentro de dos galpones de Villa Martelli y Tafi Viejo había una gran suma de alimentos retenidos: 924.970 kilos de leche en polvo de los cuales 339.687 tenían fecha de vencimiento entre el 7 y el 30 de julio (pocos días después del encuentro). Además, 4.439 kilos de harina de maíz que vencen el 25 de julio. Es decir que si no eran descubiertos, estos alimentos se echarían a perder dentro de los galpones mientras los asistentes a los comedores de todo el país siguen multiplicándose. Al mismo tiempo, el presidente Milei se encontraba en una conferencia en el Instituto Hoover de la Universidad de Standford donde dijo que: “Va a llegar un momento que la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver”. En La pena de Morfi (2024), Diego Iglesias establece, con ironía y temor: “La libertad de morirse o hacer algo al respecto”.
Por los alimentos retenidos en los galpones, se abrió una causa que originalmente denunciaba al Ministerio de Capital Humano por no hacer entrega de los productos a merenderos y comedores de todo el país, como detalla Faur, pero ahora, luego de revelarse que había 6 mil toneladas de alimentos retenidos, se suman más denuncias hacia el gobierno y la ministra.
“Pasean leche en polvo kustodiada a un mes de vencer komo si fuecen diamentes en bruto al q nadie puede acceder LECHE EN POLVO 😒😒 vital para kualkier ser humano y kualkier edad ... Si esto nos pasó kon la leche hay tener noción de lo q se esta viniendo …”(10) (Gisella Rivas a través de comunicacion via WhatsApp, SIC)
Las respuestas desde el gobierno fueron varias y contradictorias. Primero, se dijo que la comida no se distribuía porque había “comedores truchos” (11), luego que se retenía para posibles “emergencias y catástrofes” y más tarde culpó a sus propios funcionarios por no entregarla: “el portavoz Manuel Adorni (...) responsabilizó a sus propios funcionarios por no entregar los alimentos en cuestión y ordenó “la entrega inmediata de los alimentos de próximo vencimiento por medio del Ejército Argentino para garantizar una logística rápida y eficiente” detalla el periodista Diego Iglesias en su artículo “El topo en su Laberinto” (2024)
La Utopía Global: Resistencias Locales, Movimientos Mundiales
Toda esta evidencia no puede, no debe y no busca opacar los casos de acción, compromiso, responsabilidad y potencia placentera como el sostenido por el colectivo Belleza y felicidad y su Comedor Gourmet aquí mencionado. Más bien todo lo contrario. Es necesario estar al tanto de la situación en la que vivimos, porque somos parte de ella, y la herramienta que tenemos para sostener estos espacios de defensa de derechos conquistados, es dándonos a conocer. Es saber dónde estamos haciendo qué, frente a qué otras realidades. Porque las posibilidades apocalípticas son ya todas un hecho, y sin embargo he visto y he vivido estas resistencias deseantes, que nos agrupan, amontonan, fermentan y nos hacen (hacemos) revivir como el yuyito en la piedra. Porque en cada esquina, debajo de cada musgo nace un levantamiento mundial contra la violencia y la muerte. Porque en cada poema recetario, en cada instante de posibilidad de comer algo rico, en cada manta y techo hay una potencia de mundo por germinar, y es nuestra responsabilidad defender cada detalle para porfiar un ahora más vivible a este presente inmundo.
Porque he visto y he vivido gracias a algunas fugas en medio del desastre, que necesitamos tomar conciencia de estas atrocidades, para generar un cambio en nuestros propios procesos, en nuestras comunidades transfronterizas, insurrectas, desfachatadas, sin pasaportes, sin dinero, con todo el afecto y la ternura que nos quepa, cuando podamos, como sea -im-posible.
Debemos “ser una banda de intensidad apasionada a través de la que pasa el deseo de cambiarlo todo” (Preciado 2022, p:536). Porque la dimensión de la destrucción de estos gobiernos, de estos disque movimientos que nos desprecian, es directamente proporcional a la de nuestras luchas, a pesar de los aparentes retrocesos, no debemos permitirles que nos quiten la alegría de querer vivir de otras maneras, y sobre todo la capacidad de poder hacerlo incluso frente a sus ojos, aprovechando que somos invisibles, para así ante sus ojos ciegos y sus bocas mudas que ni pueden nombrarnos, arrasar con la fuerza de la ternura y el optimismo, para sostenernos.
Es importante que levantemos y contemos estas historias-otras, que las hagamos seguir existiendo. Quienes aún podemos hacerlo, tenemos el compromiso de hacerlo. Porque hay quienes no tienen ni la posibilidad de planteárselo, y debemos ser para ellxs humanxs y otrxs-que-humanxs un faro, un sostén, una infraestructura invisible que cuide de ellxs, aunque no la noten porque, como sabemos, esas infraestructuras sólo aparecen cuando fallan, y rendirse o fallar no es una opción.
Esta es nuestra realidad, que nos destruye y es dolorosa, pero no podemos permitirle que se lleve nuestra fantasía, nuestro derecho y nuestro deseo de cambiarlo todo, al menos un ratito, en un rincón contaminado, en medio del torbellino y el problema que es vivir y morir en este mundo dañado.
Porque si bien este presente apocalíptico amenaza con la parálisis de nuestra imaginación, coexisten a la vez estas experiencias comunitarias que son evidencia y testimonio de que tal parálisis es también un producto capitalista de las imágenes (realidades) reproducidas ad infinitum, también para invisibilizar nuestras utopías concretas. Y como vemos, así como la distopía vinculada al gobierno de Javier Milei y los alimentos narrada aquí parece ser local, si analizamos, por ejemplo, las últimas elecciones europeas o estadounidense, vemos que se trata de un fenómeno global. Y lo mismo sucede con nuestra utopías posibles: no son solo locales, y a través de nuestras redes podemos hacer que se vuelvan estrategias globales de sobrevivencia.
Porque como señala Judith Butler nuestra interdependencia es constitutiva y porque no podemos regalar la libertad, debemos renegar de la idea de que se trata de discusiones que no son exclusivo patrimonio de los anarco capitalistas, no hay que permitir que le tengamos miedo a luchar, cuidar y garantizar la libertad para todxs.
(1) Cita obtenida de El estado del Hambre, Faur, 2024. https://www.revistaanfibia.com/el-estado-del-hambre/
(3) “La cuestión micropolítica -esto es, la cuestión de una analítica de las formaciones del deseo en el campo socialhabla sobre el modo como el nivel de las diferencias sociales más amplias (que he llamado “molar”), se cruza con aquello que he llamado “molecular”. Entre estos dos niveles no hay una oposición distintiva, que dependa de un principio lógico de contradicción.”(Rolnik, Guattari, 2006 ed. 2019, p 181)
(4) Traducción: “The community kitchens and help centers are a necessary support during this crisis, and more people are turning to them every day. It's no longer just about feeding the poor... the poor are becoming secondary. The poor no longer have a social plan, or it's as if they don't exist... In front of a government that makes them invisible and pretends that poverty doesn't exist."
(6) Translation: “People are in a situation that's more than difficult... Food has become something you *have* to get... It's no longer about working to eat... Today, you have to work and figure out how to get something to eat... Basic expenses have skyrocketed, they're through the roof, there's no breathing room... Everything changes week by week. Even if you think that with the money you earn you'll probably get by next week, that doesn't happen, not even close. Everything costs three times more, and you can't even cover half of it. So that's when you fight not to lose your job and try to figure out how to get something to eat."
(7) El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, más conocido como PAMI fue creado en 1971 con el objetivo de brindar asistencia médica integral a las personas mayores. PAMI es la obra social más grande de Latinoamérica.
(9) Translation: “The help that some centers and soup kitchens receive — not everyone has access because every time something is given out, it’s usually a limited number of coupons, and those who manage to get them have requirements and conditions... The first and most important is that you have to be poor, really poor, to the point where your purchases are logically poor. For example: you can't even buy yerba (mate tea), even though you make yerba mate. Now yerba is something only the rich can afford. And this happens with a lot of food items that would normally be used for snacks, lunch, or dinner. When you buy, it has to be the cheapest option, not something that could be seen as 'luxury food.' That’s why the law says that the poor should eat like the poor. The same goes for subsidies, for example, for kitchen equipment and other things. Nothing can look nice, because, for instance, if you buy, I don’t know, 10 beautiful tables with chairs, it's not ideal. What’s ideal are wooden planks and benches."
Larisa Zmud
is a curator and critical thinker, focusing on gender equality and social justice through food. She was raised as a nomad, between the coastal city of Mar del Plata and the Patagonian steppe where her father was a rural teacher for Mapuche communities: Colonia Cushman Chubut’s Province, South Argentina. She explored ways of living in an alternative economy from the economy of the 90s in Argentina and learnt about Mapuche culture and their knowledge, rituals and relationship with the territory.
Since 2017, Zmud has organized curatorial research projects and weekly group sessions named Sin Destino Aparente: reading and critical thinking groups with a gender perspective focused on aesthetics, art and activism. Ever since the same year, Zmud is part of the artistic and feminist collective Belleza y Felicidad Fiorito where she conducts cooking classes and coordinates the Comedor Gourmet, an artistic and gastronomic space designed to redefine nutrition as nourishment, a way of thinking about politics of bodies and desire. It’s not just about cooking delicious food in a villa in the Province of Buenos Aires, but enabling possibilities of choice to, through them, create pleasant spaces that promote the right to decide, ultimately the right to exist.
Zmud currently coordinates and curates The Rolling Map of Contemporary Art Scene, created within the framework of 55th CIMAM 2023 Annual Conference. This tool is a union of the local and federal artistic community. Its distinguished characteristic is that any user can choose a tag of interest and navigate through all the artists and institutions from Argentina that are related to it´s choice. Dialogues, collaborations and new communities emerge. The aim is to avoid a canon that historically excludes marginal projects, independent self-run spaces,who redefine the definitions of institutions. Zmud’s Sin Destino Aparente para-academic institution is exploring new paths, with an artistic residency in development. Through unexpected collaborations with the territory, Cetácea residency engages with the rural, nature-cultural, and coastal regions of Chubut.
Through exhibitions, public lectures, curatorial projects, and creation of networks between agents of the international art world, she tries to create new methodologies that enable the possibility of inventing, imagining and creating more livable worlds.